Las 12 mejores películas de Netflix de 2022 – Hipertextual

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Tecnología, ciencia y cultura digital
Los estrenos de películas de Netflix se han propuesto que el 2022 sea el año en que conquiste la producción cinematográfica de manera definitiva. Y eso es evidente en la manera en cómo su catálogo de películas aumenta de manera exponencial. Desde producciones originales hasta remakes hasta material con calidad de Oscar. La plataforma parece arriesgar el todo por el todo para convertirse en la principal opción de servicios streaming.
Pero más allá de eso, el calendario de estrenos de películas de Netflix para 2022 se ha convertido en una selección variada con todo tipo de géneros para un público variado. Sorprende que la plataforma sea capaz no solo de extender los tópicos preferidos de sus producciones, sino llevarlos a un nivel por completo nuevo. Terror, aventura, acción, biopic, romance, adaptaciones. No hay límites para las películas que Netflix ofrece en su catálogo cada vez más extenso que abarca multiplicidad de opciones. 
Para que puedas comenzar a seleccionar lo que deseas incluir en tus listas, te dejamos un recorrido por lo que se estrenará en los próximos meses. También, de los proyectos aún sin fecha, a los que puedes estar atentos en los próximos meses. Como siempre, Netflix sorprende por un contenido que desafía las expectativas y que abre la posibilidad a nuevos experimentos narrativos y visuales.
Cuando dos exploradores deciden en 1909 emprender una expedición al Ártico, jamás esperaron cambiar la historia de la ciencia. Pero lo hicieron y revelaron al mundo un paisaje extraordinario y asombroso que terminó por cautivar la imaginación colectiva. Basada en un hecho real, es una opción que te cautivará si disfrutas los relatos apasionantes sobre aventuras formidables.
Por supuesto, el estreno de Netflix podría parecer la típica aventura científica o en todo caso la reconstrucción de una, pero Perdidos en el Ártico es más que eso. También es una exploración acerca del afán incontenible por el descubrimiento y el asombro por un mundo misterioso. Con su aire idealista pero en especial, su atención al contexto histórico, la película de Neflix reflexiona de manera elegante sobre el espíritu humano.

Todo lo anterior ambientado en la idea concluyente sobre el esfuerzo, la voluntad y la consciencia del poder de la ciencia. De hecho, el estreno de Netflix hace hincapié en la noción del propósito. Sus personajes muestran los puntos más altos sobre el objetivo y la búsqueda del sentido primordial, sino también los de la obsesión. Un equilibrio que logra con elegante sobriedad. 
Quizás uno de los puntos más fuertes de este drama con aires de aventura generacional es su capacidad para crear un contexto creíble. Poderosa con un ritmo basado en la habilidad del guion para conmover, Perdidos en el Ártico es una dura y sofisticada mirada sobre el poder espiritual. También, acerca de la concepción sobre el poder de un hombre, alentado por una idea consciente sobre su deber histórico. Una rareza en el cine actual. 
El elenco incluye Nikolaj Coster-Waldau, Joe Cole, Charles Dance, Sam Redford y Ed Speleers, en los roles principales. Completa al grupo Gísli Örn Garðarsson, Frankie Wilson, Diarmaid Murtagh, Heida Reed, Nick Jameson, y Þorsteinn Bachmann. 
Dos amigas deciden pasar un fin de semana en Split (Croacia) para reverdecer su amistad, y disfrutar de un poco desenfreno. Lo que parecía una aventura inocente, terminará en un asesinato que llevará a Beth a tratar de demostrar su inocencia en el crimen. Todo mientras las pruebas se acumulan a su alrededor y un misterioso asesino parece seguirle los pasos.
¿Listos para un suspense que al parecer sigue una fórmula predecible? Lo sorprendente es que no lo es en absoluto. Fin de semana en Croacia tiene todo el suspenso levemente edulcorado de los thrillers de los años noventa. En especial, su atención a una trama en lo que nada es lo que parece y los hilos narrativos se entrecruzan para sorpresivos giros forzados. Pero a su favor, la adaptación del libro del mismo nombre de Sarah Alderson, tiene un indudable ingenio para narrar una historia tópica. El estreno de Netflix se toma todo tipo de libertades para crear la sensación que el argumento se encuentra atrapado en una cápsula de indicios. 

Con su aire engañosamente inofensivo, Fin de semana en Croacia es un thriller que sostiene la mejor tradición del suspense con sencillez y elegancia
Desde la primera escena de la película de Netflix — que de alguna u otra forma, establece la atmósfera del film — hasta su trepidante resolución. El guion construye la percepción del peligro, el miedo y la confusión a través de medidos golpes de efecto. Mientras que en el libro, la historia combina la sensación de urgencia de un peligro inevitable, su versión para multipantalla es más tramposa. Tanto, como para utilizar la fotografía de la película de Netflix para convertir al balneario de Split en instantáneas inquietantes de algo más sórdido. De hecho, el film podría haberse conformado con crear la sensación claustrofóbica de una persecución a ciegas. En lugar de eso, crea una caja de deducción que termina por funcionar como pequeñas indicios evidentes y cada vez más ingeniosos. 
Con su aire engañosamente inofensivo, Fin de semana en Croacia es un thriller que sostiene la mejor tradición del suspense con sencillez y elegancia. Encuentra el equilibrio preciso entre la provocación y lo absurdo, para brindar peso a una historia en apariencia trivial. Pero más allá de sus momentos bajos, el estreno de Netflix es una sorprendente vuelta de tuerca al habitual tropo de “el criminal inesperado”. Lo que ya es de agradecer. 
El elenco está encabezado por Leighton Meester de Gossip Girl como Beth. Le acompañan Luke Norris, Christina Ulfsparre, Amar Bukvic y Ziad Bakri. De hecho, uno de los puntos altos del argumentos es la evidente química entre personajes. Lo que permite, un recorrido extraño y emocional a través de los puntos más altos y extraños de la historia.
Más sobre el estreno de Netflix:
Este curioso remake de un thriller coreano relata la historia de un policía corrupto en mitad del peor momento de su vida. También, se toma el tiempo de contar el corrompido contexto que le rodea y construir una historia claustrofóbica. El resultado de esta película de Netflix es un recorrido por los espacios más oscuros que rodean el mundo policial desde su ángulo más monstruoso y violento.

Por supuesto, la historia sobre un policía corrupto con mucho que perder, no es nueva en el cine de acción. Pero el director y co guionista Régis Blondeau, crea la condición que debajo del mundo corrompido, hay capas de sustratos de oscuridad. Y es la sensación que nunca se alcanza el punto más bajo (más tortuoso o inquietante) del juego sucio legal, lo que sostiene al argumento. Sin respiro muestra el hecho del crimen dentro de un sustrato desconocido, para crear amplios lugares desconocidos sobre el habitual suspense del mundo policíaco. ¿En quién confiar cuando todos los que te rodean son sospechosos o culpables de crímenes inclasificables? Mucho más angustioso aún: ¿cómo enfrentar a un enemigo que conoce cada uno de los trucos en juego y los utilizará con mayor habilidad que cualquiera?
Sin respiro logra conservar todo el sentido trepidante de su versión coreana, pero agregando la sensación que el mundo policiaco occidental es un espacio endeble
Sin respiro logra conservar todo el sentido trepidante de su versión coreana, pero agregando la sensación que el mundo policiaco occidental es un espacio endeble. Tanto como para que nadie esté fuera del ámbito de la oscuridad. O en cualquier caso, esté vinculado con algo más elaborado, temible o consistente con respecto a la línea del crimen. Hay una cierta concepción sobre lo angustioso de una sociedad en la que sus figuras de autoridad, están rotas o a punto de derrumbarse. Y estreno de Netflix juega con la idea hasta extremos desconcertantes. 
Lo mejor de este estreno de Netflix que termina por convertirse en un juego de caza a gran escala es su capacidad para salir de las líneas habituales de la acción. Con su mezcla imprevisible entre suspense, drama y una versión tan cruel del crimen que resulta aterradora, es una de las grandes películas del catálogo Netflix.
El elenco está lleno de rostros desconocidos para el gran público y ese también, es un acierto considerable. Franck Gastambide, Simon Abkarian, Michael Abiteboul y Tracy Gotoas crean una sensación de realismo doloroso. Les acompañan Jemima West, Serge Hazanavicius, Laurent Maurel, Pierre Cevaer, Michael Anthony Perez, Blaise Ludik, Kevin Debonne.
Tobe Hooper creó en 1974 un clásico del terror que dio origen a una saga cuya más reciente entrega, llega de la mano de Netflix bajo la dirección de David Blue Garcia. Corta, brutal y con varias de las escenas de gore más brutales de los últimos años, esta secuela directa de la original es una rareza.

Claro está, el estreno de Netflix es una osadía experimental de principio a fin que por momentos decae justo por su incapacidad de satisfacer expectativas. El mismo hecho de olvidar e ignorar todas las secuelas desde la original de Hooper, es una audacia considerable. Además, plantear el hecho del conocido asesino serial de la motosierra como una consecuencia más que un hecho fortuito es una decisión creativa complicada. Desde sus primeras escenas, queda claro que la película está más interesada en explorar las raíces del mal y justificar su existencia.
Sin ser la prometida reinvención para una nueva generación de un clásico de culto que prometió ser, Matanza en Texas es lo suficientemente ingeniosa para incomodar
Con todo, La Matanza en Texas de Netflix rinde un efectivo tributo a la original. A pesar de carecer de su trasfondo angustioso y complejo, es una celebración al slasher en estado puro. Con escenas aterradoras y eficazmente filmadas, la película recorre todos los lugares conocidos del éxito del culto y los reinventa. Si el Leatherface original asesinaba con la impunidad de la locura, su versión más reciente encarna un cinismo cruel y despiadado.
Sin ser la prometida reinvención para una nueva generación de un clásico de culto que prometió ser, Matanza en Texas es lo suficientemente ingeniosa para incomodar. Y también, para crear su propia identidad, en mitad de un recorrido abrumador y duro por el miedo, la violencia y una venganza tortuosa. Una mirada renovada al slasher con más puntos destacables que desdeñables. 
El film recupera también la percepción del elenco de personajes con buenas intenciones que termina por ser masacrado. Sarah Yarkin, Elsie Fisher, Jacob Latimore y Moe Dunford se convierten en las víctimas de una fuerza brutal e inesperada. Les acompañan Olwen Fouere, John West Jr., Alice Krige, Nell Hudson, Mark Burnham, William Hope, Jessica Allain, Sam Douglas, Jolyon Coy.
 

Este éxito de audiencia con una historia curiosa a cuestas, se ha convertido en el gran experimento afortunado de los estrenos de Netflix. Basado en la historia de Wattpad de Ariana Godoy, se trata de un romance con un giro inesperado que sorprenderá a los amantes del género. También, es una nueva visión del impacto de las plataformas literarias online en el nuevo contenido streaming. 
Pero más allá de eso, A través de mi ventana es un fenómeno generacional. De la misma forma en que lo fue Bajo la misma estrella o After, la idea de la tragedia en el amor adolescente se sublima. Y lo hace, bajo nuevos símbolos y la concepción de un recorrido metódico a través de la consciencia sobre la emoción y la búsqueda del ideal. La historia que narra la enésima versión sobre un amor juvenil destinado al tormento amoroso, tiene una singular personalidad. 
Con su aire torpe y a medio construir, también es una versión involuntaria del primer amor
También, una connotación erótica que se desmarca de la condición del amor entre adolescentes y su aparente inocencia. Si algo hay que agradecer del film dirigido por Marçal Forés, es su decisión de mirar a sus protagonistas como seres humanos. Tanto Raquel como su misterioso vecino Ares, son falibles, perfectibles y la mayoría de las veces, confusas visiones sobre el amor juvenil contemporáneo. También, un hilo conductor a través de la habitual historia del romance desgraciado y quizás, destinado a la derrota. Pero en lugar de llevar la narración hacia lugares más oscuros, encuentra un espacio casi amable para comprender su propio peso. A través de mi ventana, como hecho generacional, es también el reflejo del fenómeno que lo creó y la concepción de la identidad que lo sostiene. 
A través de mi ventana puede parecer ambiciosa pero más que eso, es simplemente un paso adelante en la versión del amor en que la juventud lo es todo. Con su aire torpe y a medio construir, también es una versión involuntaria del primer amor. Una analogía casual que sorprende por su eficacia. 
Lleno de rostros juveniles, este drama con tintes de comedia está protagonizado por Clara Galle, Julio Peña, Hugo Arbués y Eric Masip. Les acompaña Natalia Azahara, Guillermo Lasheras, Emilia Lazo, Pilar Castro, Lucía de la Puerta y Marià Casals.

Cuando una escritora sobre temas feministas, deba enfrentarse a un feminicidio, deberá emplear a fondo su inteligencia y habilidad lógica para descubrir al culpable. Basada en la novela de Nora Roberts, se trata de uno de esos inexplicables éxitos de Netflix, combinación de suspense en un contexto cursi y extravagante.
Pero también, se trata de una vuelta de tuerca al usual argumento de romance con algunos elementos de géneros más complejos. La directora Monika Mitchell toma lo mejor del texto homónimo de Roberts, para hacerse preguntas sobre su premisa. ¿Puede la ficción y una situación de violencia combinarse en algo más difícil de definir?; por supuesto, la película carece de las herramientas para ser más elaborado, consistente o profundo. Pero el intento del guion por unir piezas en un suspense que abarca varios puntos a la vez, es meritorio. Sin ser una premisa original o poderosa — en realidad, no pretende serlo — la película apuesta a la sencillez. Y aunque no logra remontar sus puntos más confusos, si consigue elaborar una mirada más o menos consistente sobre el drama. 
La película está protagonizada por Alyssa Milano, cuyas simpatías por el feminismo son públicas y agrega algo de verosimilitud a la trama. Le acompañan Sam Page, Emilie Ullerup, Matthew Finlan, Malachi Weir, Alison Araya, Colleen Wheeler, David Lewis, Daniel Diemer, Barry Levy, Aaron Paul Stewart y Lossen Chambers.
Sin pudor no comete el desatino de querer hacer más compleja una trama que no soporta mayores vueltas de tuerca. Y quizás su inesperado éxito se deba justo a eso: la posibilidad que un drama sin mayores pretensiones, pueda mantener el interés del público.
Por algún motivo, Chloe Grace Moretz ha decidido que lo suyo son las historias distópicas en la que debe huir de alienígenas y ahora robots. En esta ocasión, además está embarazada y enfrenta un escenario que se hace peor por minutos. No se tratará de la trama más original del contenido de películas de ciencia ficción de Netflix, pero sí uno de los más entretenidos. Y además, uno de esos casos en que la película termina siendo un éxito sin que nadie sepa por qué. 

En este caso, la explicación podría ser un combinación de varios elementos a la vez. Por un lado, se trata de una distopía con aires emocionales que reflexiona sobre la maternidad, un punto que suele ser ignorado en tramas parecidas. Al otro extremo, la conjunción entre lo apocalíptico y también una mirada hacia la inteligencia artificial como un enemigo inquietante e inexplicable. Por supuesto, todos son temas abordados en films de mejor calidad y a mayor escala, pero Madre/Androide no busca deslumbrar. De hecho, su filón de mayor interés es mantener la historia desde cierta noción sobre el dolor, el sufrimiento o el desarraigo de sus personajes. También, la condición que cualquiera sea la circunstancia que sostenga una tragedia global, habrá espacio para los sentimientos universales. 
La premisa no siempre funciona y la mayoría de las veces, se derrumba en medio del desorden de elementos y errores narrativos. Con todo, el film Mattson Tomlin no es en exceso ambicioso y no llega a rebasar la línea de analizar cuestiones más complejas. A la vez, la solida actuación de Chloë Grace Moretz es quizás, el punto más fuerte de una trama frágil. Le acompañan Raúl Castillo, Algee Smith, Kate Avallone, Owen Burke, Oscar Wahlberg, Jose Guns Alves y Steve M. Robertson.
Madre/Androide es sin duda, uno de esos proyectos de dudosa calidad que al final, encuentran su público. Un raro fenómeno que sin embargo, tiene algo de esa condición del cine que supera cualquier prejuicio. 
Esta historia de terror minimalista hará las delicias de los amantes de las narraciones aterradoras que se guardan su secreto un buen tiempo. Con un guion que no se prodiga con facilidad y buen sentido de lo estético, es una obra pequeña con enorme impacto. También es uno de esos casos espléndidos en los que la historia española brinda un gran contexto al cine de género. Una joya extraña que quizás desconocías podías encontrar en el catálogo de estrenos de Netflix.
El director David Casademunt dota a su opera prima de una belleza trágica y fría, en busca de expresar un puro desarraigo. De hecho, buena parte del argumento transcurre en apenas dos escenarios y entre tres personajes. La salvedad permite al director jugar con punto de vista objetivos y subjetivos, la iluminación y la puesta en escena para crear atmósfera. A la vez, para subvertir la idea de lo irreal, ilusorio y sobrenatural en algo mucho más elaborado. La historia de una familia que deberá enfrentar a lo desconocido en mitad de una España arrasada, tiene aires de cuento de hadas macabro. Casademunt consigue que la desolación del contexto, sea parte de una idea general sobre el miedo y la angustia, hasta lograr crear una atmósfera. Y aunque el guion tiene algunos puntos blandos, se enlaza con una idea más siniestra. La percepción de lo humano en contraposición a los terrores que aguardan en la oscuridad. 

El Páramo entra en el mismo reducto del terror asociado a espacios y lo sugerido que The Witch de Robert Eggers y Midsommar de Ari Aster. Toda una cautivante mirada hacia lo siniestro que llega a su plenitud en una emocional escena final. 
El elenco, conformado por Inma Cuesta, Asier Flores, Roberto Álamo, Víctor Benjumea, Alejandra Howard sorprende por su buen hacer. En especial Cuesta, que logra crear un personaje trágico y poderoso que sostiene la mayor parte de la trama.
¿Qué puede ser mejor que una película de Ryan Reynolds? Una que incluya además a Mark Ruffalo bajo la dirección de Shawn Levy a cargo de Stranger Things. Se trata de una premisa interesante que responde esa pregunta recurrente ¿qué le dirías a tu yo más joven? Pues ahora, Reynolds tendrá la oportunidad de saberlo.
Reynolds tiene la capacidad de imprimir humanidad a los personajes más irritantes. Y en esta ocasión, su Adam es un héroe con mal carácter y boca muy grande que está a punto de salvar el mundo. O el futuro. O ambas cosas. Uno de los puntos bajos del guion, es su incapacidad para decidir cuál es el interés real de esta misión suicida entre líneas temporales. La película de Netfñix va desde la condición de lo emocional y los habituales vínculos familiares que esperan redención, al escenario fantástico. Y no lo hace siempre con toda la habilidad que podría esperarse. Aún así, la película tiene una indudable capacidad para conmover, fruto de la química entre sus personajes. Pero también, la convicción de la trama para encontrar un sentido de lo espiritual y lo emotivo que vincula la premisa con temas más universales. 
Tal vez El Proyecto Adam pudo ser más elegante en plantear sus ideas. O menos elemental en desarrollar la relación entre padres e hijos que sostiene su argumento. Pero con todo, el estreno de Netflix es un vuelta de tuerca a la ciencia ficción emparentada con drama. En especial, por su profunda atención a los momentos más sensibles y la sutileza al analizar el mundo interior de sus personajes.

A Reynolds le acompaña un elenco estelar. Desde el debutante Walker Scobell, Jennifer Garner, Mark Ruffalo, Zoe Saldana hasta la magnífica Catherine Keener, la química entre personajes es obvia. Y uno de los puntos más altos de la película. 
¿Quieres saber más?
El meteorólogo Miguel Flores es infalible. Tanto como para que su don para atinar sus pronósticos le haya convertido en una celebridad en Buenos Aires. Para Flores se trata de un lugar prominente que alcanzó después de años de esfuerzos. Más de una vez, el personaje insiste que “veinte años de mirar al cielo” dejan su fruto. Es especial, después de haber hecho todo tipo de sacrificios para convertirse en el mejor de una rara y poco apreciada rama de la ciencia. Después de todo — y la película se encarga de recordarlo — el don del experto podría ser sustituido por la tecnología. O al menos, algo más elaborado que su ojo entrenado.
Pero en realidad, el punto fuerte de Flores es la idolatría que despierta a su alrededor. Después de veinte años de aciertos, el meteorólogo se convirtió en una extraña celebridad. Una que además levanta pasiones, discusiones y una adoración muy cercana a la devoción. Por supuesto, un terreno fértil para el desastre cuando ocurre lo inevitable: Flores falla. Y lo hace a un nivel catastrófico que lo transforma de ídolo a paria prácticamente en cuestión de horas. 
Un golpe de efecto que disculpa los peores momentos de un argumento lleno de altibajos pero con las mejores intenciones
Es entonces cuando el director Marcos Carnevale entremezcla la comedia con el drama familiar e incluso la fantasía con resultados dispares. Hay mucho de burlona mirada a la fanfarronería de ídolos y a la caída en medio de un escándalo público. Pero en realidad, Carnevale permite a Francella hacer uso de su extraño encanto para enhebrar un argumento tramposo y emotivo. Al final, cuando esta película de Netflix amable, con momentos más absurdos que altos, es una celebración a lo simple y a lo conmovedor.

Este estreno de Netflix no espera innovar en las comedias con sabor latinoamericano, pero aun así lo hace. En especial, cuando alcanza su extrañísimo tramo final y analiza la relación del continente — su cultura — con lo mágico. Un golpe de efecto que disculpa los peores momentos de un argumento lleno de altibajos pero con las mejores intenciones. 
Al ídolo de la comedia argentina Guillermo Francella le acompaña Romina Fernandes, Peto Menahem, Laurita Fernández y Martín Seefeld. Completa el elenco Nicolás Scarpino, Viviana Saccone, Eugenia Guerty, Norman Briski, Pompeyo Audivert, Juan Tupac Soler y Carla Pandolfi.

La temática de objetos malditos relacionados con la tecnología se ha vuelto un tema popular tema cinematográfico en los últimos años. Y Elige y muere lleva el tropo a una dimensión curiosa que relaciona la leyenda urbana con la condición de lo sobrenatural. Con una mirada extravagante sobre el bien y el mal, la película juega con las expectativas.
Elige o muere no tiene demasiado interés en contar qué ocurre o cómo se enlaza el pasado el origen de su artefacto con la trama
Desde sus primeras escenas, la película de Netflix deja claro que su intención es crear el escenario de un misterio inconcluso. En la especie de prólogo sobre las reglas que sostienen su premisa, deja claro que el juego de video centro del argumento, es una condena. También en una especie de obsoleto mecanismo para narrar el mal desde la tecnología que no alcanza a tener verdadero impacto, visual o narrativo. En realidad, buena parte de la secuencia se sostiene sobre un concepto acerca del terror casi casual.

Desde su primera aparición en este estreno de Netflix, el juego que articula la historia es un enigma que podría o no resolverse. Cuando un desprevenido jugador comienza a tratar de comprender qué ocurre, la violencia estalla a su alrededor con aires gore.
Pero no hay una verdadera narración que sostenga lo que sucede. ¿El mecanismo del juego crea las condiciones para el horror? ¿Hay manera de detenerle? ¿Se basa en lo sobrenatural o algo más? El guion avanza con torpeza y termina por dejar sin responder la mayoría de las preguntas. Más preocupante aún: la película no concede especial atención a su tensión interna. Tal parece que el juego puede cambiar y modificar sus propios parámetros en beneficio de la historia. Y hacerlo todas las veces que la película lo requiera.

La película de Netflix está protagonizada Asa Butterfield, Eddie Marsan, Kate Fleetwood, Ryan Gage y Angela Griffin. Les acompañan Caroline Loncq, Ioanna Kimbook, George Taylor, Pete MacHale. Y para deleite de los fanáticos del terror, un breve cameo de Robert Englund.
Furioza, de Cyprian T. Olencki, analiza la violencia de estratos novedosos y, sin duda, en esa percepción radica su mayor fortaleza. La historia de un hombre con un pasado turbulento que regresa a la violencia callejera para salvar a su hermano de la cárcel no es solo utiliza el recurso de la brutalidad en peleas y un despiadado despliegue de la crueldad física para apuntalar su guion. A la vez, dota a la connotación sobre el peligro y el miedo de un peculiar subtexto. De hecho, Olencki es muy consciente de esos pequeños espacios grises que sostienen el guion, que también escribe.
Analiza el argumento desde la libertad de un tipo de lenguaje cinematográfico por completo independiente y potente. Este estreno de Netflix insiste en la percepción que el dilema que enfrentan sus personajes les supera y les pone a prueba. Pero no se trata solo de una tensión abrumadora que les une y les separa. También, hay un énfasis en el entorno que hace inevitable el enfrentamiento. Cuando David (Mateusz Banasiuk) debe aceptar un trato policial que le devolverá a los peores momentos de su pasado, también debe afrontar su propia oscuridad. Médico y con una larga historia de violencia a cuestas, el personaje es un equilibrio entre dos mundos. Por un lado, la percepción sobre el miedo y el deber moral. Por el otro, esa parte suya - descarnada, brutal e incontrolable - que sigue siendo parte de su naturaleza.
El director juega con la idea que a pesar que David acepta el trato policial porque no tiene otra opción, en realidad es un recorrido hacia algo más salvaje. Furioza está consciente de su condición de film a mitad de dos versiones de lo moral y lo emocional. Y juega con ambas concepciones, en medio de un cambio minado de ultra violencia que sorprende por su ritmo y tono oscuro. ¿Quiénes somos cuando el pasado nos recuerda nuestros peores momentos? parece preguntarse el argumento en sus mejores y más duros tramos.
El estreno de Netflix está protagonizado por las estrellas polacas Mateusz Banasiuk, Weronika Ksiazkiewicz y Lukasz Simlat. Les acompañan Lukasz Simlat, Mateusz Damiecki y la poderosa actuación de Wojciech Zielinski.

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